Soy una mujer que cuando hablo, no hablo por expresar algo; sino que lo hago para trasmitir todo lo que siento. Y en ese sentimiento siempre vuelco la verdad. Mi verdad.
Soy una mujer que se encuentra con la poesía que enarbola pieles sustentadas, pieles productivas, no ásperas, pieles, simplemente pieles.
Soy una mujer que admira ver a los poetas cantando en todas las copas de la vida, como desembarazando a la madrugada. Y que siente como su verso se vuelve volcán, llamarada, erupción.
La poesía es la única cosa dentro de mí que me ha brindado tanta inquietud y tanta locura y que para poder conocerla y encontrar la paz, la he tenido que meter dentro de mis entrañas y aún así, no la conozco bien.
Soy una mujer de carne y hueso, que siente y que se enamora, que piensa que la ilusión es un pan que se consume a diario, pero a diario retorna.
En fin, sólo hay una mujer que se disuelve entre las letras.
En fin, sólo hay una mujer que se disuelve entre las letras.
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